lunes, 28 de diciembre de 2009

El Síndrome Berriel de Doble Personalidad


Vía: Me tienen frito
Sin duda es Domingo Berriel el miembro del Gobierno de Canarias que guarda un nivel más alto de frustración y de ahí que sufra lo que los psiquiatras acabarán por llamar algún día Síndrome Berriel de Doble Personalidad (SBDP). Realmente abocado a la promoción de las infraestructuras, el fomento y la construcción tuvo que sentarle muy mal que Paulino Rivero le llamara para ser Consejero de Medio Ambiente, área que como ha demostrado por activa y por pasiva odia con toda su alma aunque en sus pesadillas cada planta y cada bicho endémico que crece en Canarias le debe de perseguir pues éstas impiden que sus amigos se hagan ricos hasta la náusea. Por eso él mismo y su compañero de ganancias en CC, José Miguel González voceador parlamentario de esta formación, han presentado algo tan inclasificable como es el nuevo despropósito de catálogo de especies protegidas de Canarias. Lo suyo debe ser tan frustrante como el cura que se entera que tuvo un hijo fruto del pecado pero descubre que éste es ateo porque siempre odió a su padre y se le atragantó la religión. Cualquier ser humano menos tenaz hubiera renegado de su fe ciega en la infraestructura inútil y se hubiera echado a la calle con una guitarra a vivir de otro cuento menos él que ha permanecido imbatido ante tanto puerto, carretera y regasificadora que en Canarias queda por hacer. Por el día, lapsus linguae aparte, hace como que le interesa el medio ambiente de nuestro archipiélago y ejerce su cargo con ese rictus frustrado y esas gafas de cegato que siempre le acompaña pero por la noche sueña con asfaltar todo el archipiélago para después hacer agujeros en éste y vallar de verde lo poco que va a quedar en las islas protegido. Pobre del bicho, planta o ave que se le ocurra volar, reptar o crecer fuera de allí porque entonces será convenientemente aplastado en pos de lo que llaman interés general aunque sólo satisfaga el de unos pocos que son los que siempre acaban obteniendo pingues ganancias en Canarias. El sistema es una fábrica de frustraciones, gente que hace sin convicción cosas que no le gustan porque siempre han deseado ser otra cosa, pero pocos tenemos la suerte de Berriel para hacer lo que de verdad queremos desde la posición contraria. Es como si un torero fuera presidente de una sociedad protectora de animales. La mayoría hubiéramos acabado ingresados en un psiquiátrico pero él lleva su aparente dualidad sin aparente menoscabo de su salud física y mental.

Si hubiera topos en Canarias como especie endémica sin duda no serían expulsados del catálogo de especies protegidas que redacta CC, según el propio Berriel avalado por seis tomos de documentos técnicos aunque esto sea una mentirijilla para salvar las apariencias pues en este tema no se ha consultado a la Comunidad Científica Canaria ni a nadie que sepa del tema, porque entonces sería descatalogar al mismo Consejero de Medio Ambiente y esto quedaría muy mal. Como buen infiltrado de los lobbies de infraestructuras en Medio Ambiente, experto sumergido en cavar túneles de una consejería a otra, Berriel ha trabajado muy duro desde dentro de esta Consejería para desmantelarla y de momento los técnicos funcionarios de la Comunidad Autónoma están para otras cosas mientras los informes medioambientales se encargan a empresas privadas que ya sabemos que por dinero venden hasta su propia madre. No se sabe si Berriel es en realidad militante del PP colado en Coalición Canaria, quizá militante de esta formación que aspira a ser del PP, pues estos partidos han acabado siendo la misma mierda ya que como vemos la lealtad entre estas dos formaciones está por encima de lo institucional para sacar adelante los proyectos de sus amigos con una voluntad inquebrantables. ¡Cuánto no hubiera disfrutado Domingo Berriel trabajando para una de espías y no haciendo de doble agente en estas tierras donde la ciudadanía representa el más puro desprecio para esta casta dominante heredera del caciquismo!

Fue en marzo de 2009 cuando el Tribunal Superior de Justicia de Canarias le dio un tremendo varapalo jurídico a su chapuza de ley, Canarias es la capital nacional de los chanchullos, con la que pretendía descatalogar los sebadales de Granadilla para permitir la construcción del puerto y cuyas obras se tuvieron que paralizar precisamente por la suspensión cautelar de esta ley por parte de dicho tribunal. Cansado de las medias tintas, y seguramente de fingir que su deber es salvaguardar el medioambiente cuando en realidad desea todo lo contrario, Berriel usan el Parlamento de Canarias para, en octubre de 2009, elevar a la cámara un proyecto de ley de un nuevo catálogo de especies de Canarias que significa un despropósito desde todos los puntos de vista y que no defiende más que el Gobierno de Canarias. Cuando éste tenía que haber dimitido, o por decencia política el Presidente Rivero haberlo cesado, por la marrullera descatalogación de la Cymodocea nodosa de Granadilla este se hace un hombre fuerte del Gobierno y presenta a la cámara regional, cuyo edificio está siendo devorado por la polilla como pura metáfora del grado de putrefacción en que la democracia en Canarias ha llegado, este despropósito que no se lo cree nadie. No está apoyado ni por la Universidad de La Laguna, ni por la de Las Palmas, está gravemente descalificado por el Consejo Consultivo de Canarias, ha sido puesto en juicio por la Comunidad Científica Canaria, cuestionado por organizaciones y organismos como SEO/Bridlife, Oceana o la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ha sido objeto de varias movilizaciones de Ben Magec Ecologistas en Acción y censurada por el propio Ministerio de Medio Ambiente que amenaza con ir a los tribunales si se llega a aprobar esta nueva ley. Todo esto para el orgullo y para rellenar el currículum del Consejero de Infraestructuras contra el Medio Ambiente Don Domingo Berriel que ha logrado el mayor de los consensos en su contra en esta legislatura que cualquier otra actuación de este Gobierno que hace años sobra para la ciudadanía de Canarias.

En plena huída hacia delante Berriel se ha dedicado a descalificar a los que nos oponemos a esta ley que es lo peor en lo que se ha embarcado nunca Coalición Canaria, Suárez Trenor hizo lo mismo llamando talibanes ambientales a los contrarios al puerto de Granadilla a pesar de que ahora tenga un pié muy cerca del talego, para hacer honor a la profunda cultura antidemocrática que un partido falso nacionalista como CC, que destruye a marchas forzadas nuestra tierra a pesar de que se esgrime como garante de ésta, está acostumbrado a gozar a causa de la secular impunidad a la que está acostumbrado por esta tierras del banano enano. Que diga que todo el discurso contrario a esta proposición de ley, que no decreto con lo que sería más fácil corregir un catálogo que es necesario revisar cada cierto tiempo de manera obligatoria para eliminar y poner nuevas especies en éste, provenga de lo que llama Plataforma Alternativa Sí Se Puede, tanto el Berriel de infraestructuras como el que está en contra del medio ambiente ignoran profundamente que éste es un partido político, es no tener ni puta idea de lo que va el asunto y tratar, por enésima vez, de engañar a la ciudadanía que, desgraciadamente, todavía no ha cobrado conciencia de lo peligrosa que va a suponer esta ley, si llega a ser aprobada, y que atenta contra principios jurídicos básicos como no acogerse a las normas de rango superior dictadas por el Gobierno de España y la UE. La última hasta este momento es que el Gobierno se propone a hacer hábil el mes de enero en la Cámara Regional, mes siempre de nula actividad parlamentaria para esos 60 gandules que la ciudadanía les paga sus espectaculares sueldos y dietas para que sean juzgados cuando delinquen por tribunales especiales y que el otro día se hizo un pleno de cuatro minutos con un gasto para la Comunidad Autónoma de seis mil euros, para agilizar en lo posible esta ley y que no pille su tramitación en plena precampaña autonómica. Ensucia Berriel la dignidad de la ciudadanía cuando dice que los opositores a su ley no pueden cambiar la voluntad del parlamento como si el parlamento estuviera por encima de los ciudadanos y estos no tuvieran el derecho, y el deber, de organizarse a través de otras vías que no son las de la democracia ceremonial participativa.